Una expresión artística que combina música, danza y tradición con reconocimiento internacional.
Sin duda, el flamenco en Andalucía es mucho más que un simple género musical. Es una seña de identidad de esta comunidad autónoma: aunque no es exclusivo de ella (también está ligado a Extremadura y Murcia así como a otras regiones que recibieron numerosos inmigrantes de aquí), lo cierto es que la cultura que lo envuelve está en el ADN de los andaluces.
En las siguientes líneas trataremos de explicarte su origen, variedades e importancia, lo cual te hará entender que no deberías regresar a casa sin haber visto antes un buen espectáculo de flamenco en Andalucía, algo que podrás hacer en todas las provincias de esta comunidad autónoma.
No hay unanimidad sobre los orígenes del flamenco, en Andalucía y en todo el sur peninsular en general. Al menos, no hay un relato compartido por todos los expertos acerca del surgimiento de este género musical. De hecho, ni siquiera hay consenso acerca del origen del propio nombre: alguno sugieren que pudo elegirse por el parecido de algunos de sus músicos gitanos con este ave zancuda, otros por la ‘flama’ o calor que caracteriza el carácter de los gitanos del sur de España y algunos incluso lo relacionan con el antiguo territorio de Flandes que formaba parte del Imperio Español en época de Carlos I.
El único punto más o menos aceptado por todos los estudiosos del flamenco en Andalucía es su carácter mestizo: lo que hoy podemos disfrutar en los tablaos es el resultado de la mezcla de culturas e influencias que ha habido en el sur de España desde hace siglos.
Quienes más han aportado, directa o indirectamente, son:
Si bien todas estas culturas contribuyeron a la creación del flamenco en Andalucía, hay otros hechos más concretos en el tiempo que lo apuntalaron definitivamente. Estos son algunos: el auge del casticismo desde finales del siglo XVIII que dio lugar a un costumbrismo andaluz, el surgimiento de cafés cantantes en las ciudades andaluzas, la reivindicación del flamenco por parte de los poetas de la generación del 27, la organización de óperas flamencas en plazas de toros o la convocatoria de concursos en busca de los cantaores más puros, como los que organizaron Manuel de Falla y Federico García Lorca.
En cualquier caso, no hay que confundir flamenco de Andalucía con folclore andaluz. El primero es solo una parte del segundo, que abordamos en otra página y que engloba otras manifestaciones culturales y musicales, como pueden ser las famosas sevillanas, la jota andaluza, las chirigotas de Carnaval, los trovos o las parrandas.
Los espectáculos de flamenco de Andalucía han ido tomando su forma actual sobre todo en los dos últimos siglos. Y aunque cada local y cada compañía flamenca tiene sus propios esquemas, con propuestas musicales propias, un espectáculo básico se sustenta en tres grandes pilares: el cante, el toque y el baile.
El cante es más bien un tipo de cante andaluz ‘agitanado’, es decir, con giros, timbres y sonoridad que se asocian al pueblo gitano. Un estilo que la mayoría de expertos distinguen del cante jondo, que Manuel de Falla llamaba cante antiguo, más asociado a la tradición popular andaluza. No obstante, aunque muchos de los grandes cantaores de flamenco en Andalucía son gitanos, como El Cigala o Camarón de la Isla, pertenecer a esta etnia no es un requisito indispensable, ni mucho menos.
Lo mismo ocurre con el toque, es decir, la interpretación de una melodía por parte de uno o varios instrumentos durante la actuación. El instrumento indispensable, como podrás imaginar, es la guitarra, cuya tipología más genuina difiere de la clásica, más ligera y de menor sonoridad para no eclipsar al cantaor. Uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos fue el payo (persona no gitana) Paco de Lucía, natural de Algeciras, mientras que otros grandes guitarristas gitanos fueron el granadino Pepe Habichuela y almeriense Tomatito. Fundamental es también la percusión, que a menudo se realiza solo con palmeo pero que puede ayudarse también de instrumentos como la caja peruana, introducida por el mencionado Paco de Lucía. Además, a modo particular, una compañía puede introducir otros instrumentos, tanto de cuerda como de viento. No obstante, también se puede cantar a capella o ‘a Palo seco’, es decir, sin acompañamiento de guitarra ni otros instrumentos.
Por último, el tercer gran pilar del flamenco en Andalucía es el baile, que lleva el espectáculo a cotas inimaginables de emoción y pasión. Por regla general, suele haber un bailaor y una bailaora, para que el espectador pueda disfrutar de ambas formas de interpretar este género musical en movimiento. Mientras el baile femenino se caracteriza por la sensualidad, el colorido y la explosión de volantes, abanicos o castañuelas, el baile masculino lo hace por su fuerza y dinamismo. Todo ello envuelto por la mágica comunión entre el movimiento y el ritmo marcan los tacones de sus zapatos, un arte que solo los mejores saben domar. Joaquín Cortés o Sara Baras están entre los mejores contemporáneos, aunque la lista es interminable.
Una de las ciudades con mayor tradición de flamenco en Andalucía, si no la que más.
Una ciudad donde no solo se puede encontrar el famoso duende flamenco, sino también otras propuestas más innovadoras:
A capital también ofrece algunas de las opciones más interesantes para ver buen flamenco en Andalucía, como:
La segunda ciudad más poblada de la región no podía faltar en esta lista de locales de flamenco en Andalucía, con propuestas como:
Una pequeña ciudad donde el flamenco se vive muy intensamente, como en:
Por lo que respecta a los eventos, el más importante es quizá el Festival Internacional de Flamenco de Jerez de la Frontera. Tiene lugar en esta ciudad gaditana durante dos semanas desde finales de febrero hasta principios de marzo y por él pasan los mejores artistas del momento, así como nuevos talentos. Sevilla también tiene su evento de primera magnitud: la Bienal, entre septiembre y octubre, donde se puede presenciar flamenco de la más alta calidad y descubrir jóvenes artistas en este escaparate.
Como ves, el flamenco en Andalucía da para mucho: por supuesto, para presenciar una actuación en directo pero también para aprender en primera persona a bailarlo o para degustar productos muy relacionados con esta cultura. Desde luego, todo visitante de esta comunidad autónoma debería acercarse a este género musical para descubrir una de las señas de identidad de esta región.
Tu turno.
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